Transfusiones de sangre


Los testigos de Jehová afirman que Dios prohibe las transfusiones de sangre por lo cual a los fieles de esta religión no se les permite donarla ni recibirla y en caso de hacerlo son expulsados. Si investigamos acerca de este punto en los artículos de esta religión notaremos que se cita poco la Biblia y se habla mucho de los beneficios medicinales.
El argumento que dan los testigos de Jehová es que Dios manda abstenerse de sangre, lo cual no es así. Al utilizar esta palabra lo que procuran hacer es afirmar que Dios prohíbe cualquier tipo de acción en la cual entre en juego la sangre.
Sin embargo a lo largo de las Escrituras, principalmente en el Antiguo Testamento vemos que esta prohibición era sobre comer sangre.
Hay un solo versículo que habla sobre abstenerse de la sangre y se encuentra en Hechos 15:29, y lo utilizan para prohibir cualquier tipo de contacto con la misma, olvidando que a lo largo de la Biblia la única prohibición era sobre comerla. Cualquier estudioso de las Escrituras sabe que no se puede crear una doctrina o una creencia a partir de un único versículo, sino que éste debe concordar con el resto de la Biblia, y como vemos en ningún momento se prohíbe tener contacto con sangre, etc., sino que la prohibición es sobre comerla.
Dios puso especial énfasis en que la sangre no debería comerse ya que en varias oportunidades declaró la prohibición, por lo tanto cualquier comida que contenga sangre no debe ser ingerida. Algunos de los versículos donde Dios prohíbe comer sangre se encuentran en:

Génesis 9:4: “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.”
Levítico 17:10: “Si cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo.”
Deuteronomio 12:23: “Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne.”
Hechos 15:29: “que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis...”

La prohibición es clara, no se debe comer sangre, pero ¿qué hay sobre las transfusiones?.
Las Sagradas Escrituras no nos aclaran este punto pero a través de un breve estudio sobre el corazón de Dios podemos llegar a una conclusión.
Veamos la siguiente historia bíblica ubicada en Lucas 13:10-16:
“Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.
Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?”
¿Alguna vez se ha puesto a pensar que su sangre podría salvar la vida de una persona? Si le dijeran que un paciente necesita su tipo de sangre de inmediato porque sino morirá ¿usted qué haría en ese lugar?
Jesús se enfrentó a una situación similar. En la ley se prohibía hacer cualquier tipo de obra en el día de reposo, sin embargo el Señor vió a una mujer enferma y decidió sanarla en día de reposo lo cual provocó la ira de aquel líder religioso el cual reprendió a Jesús, pero asombrosamente el Señor no mostró arrepentimiento, ni se retractó de lo que había hecho, sino que le llamó hipócrita diciendo que aun sacar un buey a tomar agua el sábado era violar la ley. De esta manera Dios muestra que las buenas obras hacia el prójimo son de gran importancia ya que en ellas se revela el amor y el amor cumple toda la ley (Gálatas 5:14). No hay nada más importante para Dios que el amor.

Veamos otra historia bíblica, que está localizada en Mateo 12:10-12:
“Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.”
Esta historia es muy parecida a la anterior, donde el Señor una vez más muestra que siempre es bueno hacer el bien al prójimo y que esto no va en contra de la ley, sino que es el cumplimiento de la misma.

En una ocasión a Jesús lo acusaron de hacer obras en contra de la ley:
“Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?” Lucas 6:9. Luego de hacer esta declaración, en el versículo 10 realizó una sanidad y en el versículo 11 vemos como aquellos religiosos no soportaron este hecho, y llenos de ira comenzaron a pensar qué podrían hacer contra Jesús.
¿Este hecho no le recuerda a algún caso que usted conozca, en el cual un testigo de Jehová le dona sangre a un hijo o amigo, con el único propósito de salvar la vida de esa persona, el cual luego es expulsado de la congregación como si fuera un criminal?
Cuando tenga que enfrentar alguna decisión de este tipo siempre recuerde Gálatas 5:14: “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Si lo que usted intenta hacer por su prójimo es algo bueno, quizá para salvar su vida, sepa ciertisimamente que esto agrada a Dios y que su actitud vale más que cualquier norma de la ley. La ley fue establecida para que el ser humano hiciera lo bueno y no lo malo, para mostrar a la humanidad lo que era correcto. Si pudiendo salvar una vida con tan solo donar un poco de sangre usted no lo hace ¿está usted haciendo lo bueno?.
A veces el donar sangre es como el antídoto para salvar una vida. Si usted tiene la cura de un paciente que está muriendo y usted no le da esa cura se trata de negligencia y es semejante a ser un homicida. Miles de testigos de Jehová han rehusado donar sangre a sus propios hijos cuando estos la necesitaron, y por seguir leyes y normas humanas (como aquellos líderes religiosos en los tiempos de Jesús) son culpables de homicidio ante Dios.
Ahora bien, luego de leer estas historias bíblicas donde vemos el corazón de Dios, imagine ¿que hubiera hecho el Señor en esa situación? ¿Cree que habría respondido “tendrá que morir porque yo no puedo dar mi sangre?” o por el contrario cree que habría donado su sangre y al ser confrontado por los religiosos les habría respondido “...Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?”
Seguramente luego de leer esas historias se haya asombrado de la actitud del Señor, pero recuerde que a través de las Escrituras conocemos a Dios, y Dios le ha mostrado que desea que usted haga si tuviera que donar sangre.


¿Qué debo hacer si tuviera que donar sangre? La respuesta es simple: ¿Esta acción se basa en el amor al prójimo? De ser así, esa es la acción que usted debe tomar. Recuerde que al igual que Jesús, será acusado, expulsado y tratado como un rebelde, pero es importante obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29).
Por si le ha quedado algún tipo de duda sobre lo que Dios espera que usted haga en una situación así le dejamos los siguientes versículos que de seguro tocarán su corazón:

Romanos 13:8-10: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.“

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