Jesús, ¿un simple hombre?


Antes de comenzar con este gran e importante tema le aconsejamos leer el artículo sobre la traducción de la Biblia Nuevo Mundo ya que hay versículos fundamentales de la Biblia que afirman que Cristo es Dios, los cuales en la traducción Nuevo Mundo (versión utilizada por los testigos de Jehová) se han cambiado para ocultar la verdad. Para hablar sobre este tema se utiliza la versión Reina Valera 1960, pero le invitamos a que corrobore los versículos escritos aquí con cualquier Biblia, de cualquier religión y podrá ver que solo los testigos de Jehová han cambiado el significado de estos versículos. La Biblia Nuevo Mundo que utilizaremos es la versión 1967. Una vez aclarado esto estamos listos para comenzar.

Para empezar con el tema aclararemos la visión de esta religión respecto a Jesús.
Esta religión dice creer en Jesús, pero lamentablemente su versión de Jesús es opuesta a la versión de Jesús que aparece en la biblia.
Ellos reconocen a Jesús como el Mesías, pero niegan que sea el mismo Dios hecho carne, diciendo que fue un simple hombre que vivió en la tierra y fue una persona bondadosa.

A diferencia de lo que enseña esta religión, el Señor Jesús es el Dios Todopoderoso, el creador de todo el universo, el primero y el último, el Salvador de la humanidad y lo comprobaremos por la Palabra de Dios.

1. Las Escrituras dicen directamente que Jesús es Dios
Seguramente a usted le hayan dicho que la biblia no afirma que Jesús sea Dios, lo cual es mentira, ya que la Biblia si lo afirma y para eso veremos algunos versículos. Lea Hebreos 1:8 en cualquier traducción de la Biblia que no sea de esta religión y verá que dice: “Mas al Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por siempre jamás: Cetro de equidad es el cetro de tu reino”.
Luego de la resurrección, el Señor se apareció a sus discípulos entre los cuales estaba Tomás. Al verlo Tomas y comprobar que el Señor había resucitado confirmó que Jesús era Dios: “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!” Juan 20:28.
Como vemos en estos versículos, se indica de forma directa que Jesús era Dios, el cual al recibir esas palabras no corrigió a su discípulo, lo cual sin duda hubiera hecho si no fuera el mismísimo Dios.
En Juan capítulo 1 vemos uno de los capítulos más importantes de la Biblia que muestran a Jesús como el mismo Dios, el Creador. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hechoJuan 1:1-3.
¡Que clara y directa es la Palabra de Dios! En estos versículos se habla de “el Verbo” o también traducido como “la Palabra”, del cual se dice que es Dios y se le atribuye la creación de todas las cosas, aclarando que sin él nada hubiera sido hecho. El Verbo es Dios, el Creador de todo lo creado, pero… ¿quién es? El versículo 14 nos responde: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. ¿Quién se hizo carne y habitó entre nosotros? ¡Jesús!. Esto claramente indica que Jesús es Dios, es el creador de todo lo que hay, el Todopoderoso. Pero miremos la traducción del Nuevo Mundo: “En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios. Este estaba en [el] principio con Dios. Todas las cosas vinieron a existir por medio de él, y sin él ni siquiera una cosa vino a existir”
Como vemos en esta traducción (la cual fue alterada para que se acomode a la creencia de esta religión), se identifica a la Palabra como el creador también, pero para negar que Jesús es Dios cambiaron la palabra “Dios” por “un dios”, haciendo igual a Jesús el Creador de todo lo que hay con un dios pagano (ya que en la biblia se utiliza la palabra “dios” para hacer referencia a los dioses paganos e ídolos). Una vez más reiteramos, compare con otras traducciones de la Biblia, lea todas las versiones de biblias católicas y cristianas y verá que la Biblia que usted tiene en su mano ha sido falsificada y cambiada para negar que Jesús es Dios.
A esta altura si usted comparó estos versículos con decenas de traducciones estará tan asombrado como yo lo estuve cuando comencé a leer la Palabra de Dios y me di cuenta que tenía una falsa Biblia, la traducción del Nuevo Mundo. Estaba atónito de leer cientos de versículos que afirman que Jesús es Dios, pero en mi Biblia la cual era de esta religión, veía que versículo tras versículo era alterado para negar a Cristo como Dios, pero “...la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” Hebreos 4:12, ¡la Palabra de Dios es poderosa!, y por más que esta religión haya cambiado a su gusto cientos y cientos de versículos para creer en lo que ellos quieren creer, aun así la Palabra de Dios es poderosa y alumbra a los corazones, por lo cual seguiremos viendo más versículos en los siguientes puntos, a los cuales los testigos de Jehová no saben qué responder pero la biblia responde por sí sola. Lea también en varias versiones Tito 2:13-14.

2. Profecías sobre Jesús
“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” Isaías 7:14. Este versículo se refiere a la profecía sobre el nacimiento del Mesías, el Salvador del mundo, Jesús, y se hace referencia a él como Emanuel. Como es de nuestro conocimiento, los nombres en la Biblia tienen un significado, por lo que antes de nacer el Salvador un ángel se le aparece a José y le explica el significado de este nombre: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. ¿Este versículo no le hace recordar a “...y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros...”? Juan 1:14, y como vimos el Verbo es Jesús quien vino a este mundo para morir por la humanidad, “Dios con nosotros”.
Otra profecía que hace referencia al Mesías se encuentra en Isaías 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Una vez más se hace referencia al Señor Jesús como Dios. Este versículo no ha sido alterado en la traducción del nuevo mundo el cual dice: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el gobierno principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso, Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.
Como podrá observar en estas profecías sobre el nacimiento de Jesús se hace referencia a Él como Dios.


3. Jesús se mostró como Dios
Cuando Jesús estuvo en la tierra mostró algunos atributos que son únicos y exclusivos de Dios. Un ejemplo de esto es el perdón de los pecados. En la época en que Jesús estuvo en la tierra los estudiosos de las escrituras en aquellos tiempos sabían muy bien que sólo Dios podía perdonar pecados. Este es un atributo divino. Ningún hombre tiene el poder de perdonar pecados sino sólo Dios. Luego vemos en Lucas 5:20 al Señor Jesús perdonando pecados: “Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados”. Al hacer este acto, él mismo se mostró como Dios por lo cual los fariseos se enfurecieron “Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Lucas 5:21. Sin embargo Jesús les responde en el versículo 24: “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa”. De esta manera comprobó que Él tiene este atributo que es exclusivo de Dios, por lo tanto mostró que Él era Dios hecho carne.
Otra atributo exclusivo de Dios es la adoración. Dios no permite la adoración a nada ni nadie más que no sea El y solo El. A lo largo de la biblia encontramos cientos de versículos que prohíben la adoración a algo o alguien que no sea Dios, ¡sin embargo en la biblia vemos a Dios diciéndole a los ángeles que adoren a su Hijo! “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios” Hebreos 1:6. Este es otro versículo que demuestra que Jesús es Dios, sino Dios jamás diría que se le adore. Dicho versículo es uno de los pocos que no ha sido cambiado (pero seguro que en las próximas revisiones de la traducción del Nuevo Mundo será alterado), y dice: “Pero cuando introduce de nuevo a su Primogénito en la tierra habitada, dice: Y que todos los ángeles de Dios le adoren”. ¿Quién es el Primogénito? ¿De quién se está hablando? Lea los versículos anteriores y verá que se refiere al Hijo. Curiosamente este versículo no fue cambiado por los testigos de Jehová como otros donde se dice claramente que Jesús fue adorado, y cambian las palabras “le adoró” por “le rindió homenaje”, para dar a entender que a Jesús no se debe adorar, pero usted ¿le hará caso a su religión o a lo que dice la Santa Biblia?
Veamos otros casos de adoración a Jesús: “Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoróJuan 9:35-38. Como observamos en esta narración Jesús sana a un ciego el cual posteriormente adora a Jesús. Como mencionamos recientemente la traducción de los testigos de Jehová dice que “le rindió homenaje” para evitar la adoración a Cristo. Nuevamente compare con varias traducciones y verá que todas traducen que se le adoró, así como Dios el Padre mandó a adorar al Hijo. A Cristo hay que adorarlo, pues Él es Dios. También vemos la adoración a Cristo en el cielo en el libro de Apocalipsis (Revelación) “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”. Apocalipsis 5:11-12. ¿Quién es el Cordero? La respuesta está en Juan 1:29: “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”
Pero usted se preguntará ¿cómo el Padre puede ser el mismo que el Hijo? La única respuesta posible es que el Padre y el Hijo son uno mismo, el único Dios. En el próximo punto veremos que Jesucristo es Jehová.


4. Jesús es Jehová
Como vimos en el punto anterior, Cristo mostró poseer atributos y derechos exclusivos de Dios pero eso no fue todo.
En una ocasión Felipe le pidió que Cristo le mostrara al Padre a lo cual el Señor da una asombrosa y contundente respuesta: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” Juan 14:8-9.
En el antiguo testamento cuando Dios reveló su nombre eterno se identificó como “YO SOY”. “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y Respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” Éxodo 3:13-14. Ahora bien veamos también que Jesús en muchas ocasiones se presentó a sí mismo como “yo soy”. Jesús dijo “Yo soy el pan de vida” Juan 6:48, “Yo soy el camino, la verdad y la vida” Juan 14:6, “Yo soy el buen pastor” Juan 10:11, “Yo soy la vid” Juan 15:5 y en cientos de versículos más se presenta de esta manera. También se recomienda leer Juan 6:20, Juan 4:26, Juan 18:6, Juan 8:58.
A través de estos versículos hemos visto como el propio Cristo se identifica como Dios mismo, pero veamos también en otras partes de las Escrituras donde se refiere a Jehová como Jesús.
Empecemos en el antiguo testamento observando una profecía escrita en Zacarías 12:10. Jehová Dios está hablando (como podemos observar en los versículos anteriores al 10) y dice: “...y mirarán a mí, a quien traspasaron…”, profecía que sería cumplida posteriormente mediante Cristo, cuya confirmación está escrita en Juan 19. Este capítulo narra la crucifixión y muerte de Jesús, y hablando sobre Jesús dice en el versículo 36 y 37: “Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo. Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron”. Jehová dijo que a él lo traspasarían y mirarían a él y esta profecía se cumple en Cristo, quien fue traspasado y miraron a él como lo indica el versículo citado. Como si esto fuera poco en el libro de Apocalipsis 1 se está hablando de Cristo y en el versículo 7 dice: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén” ¿Sorprendente no es así? Una vez más vemos que Jehová el Señor es también el mismo Jesús, Dios hecho carne que habitó entre nosotros para morir por nuestros pecados y darnos vida eterna juntamente con El.
En Isaías Jehová se presenta como el primero y el postrero, es decir, el último. Isaías 44:6: “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mi no hay Dios”.
Y he aquí un gran problema doctrinal de los testigos de Jehová, quienes no saben cómo responder al siguiente versículo: Apocalipsis 1:8, dice: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (v. 8). En este versículo se está hablando de Cristo. El alfa y omega corresponden a la primer y última letra del abecedario griego, indicando que Él es el principio y fin, el primero y el último. Ahora bien, no puede haber dos principios y dos fines, por lo que una vez más vemos como Jehová es el mismo Jesús.
Algunos testigos de Jehová no conformes con estos versículos dicen que Apocalipsis 1:8 no se refiere a Jesucristo, sino a Jehová Dios, por lo que procederemos a brindar un nuevo y contundente versículo, el cual no le dejará ningún tipo de duda. Apocalipsis 1:17-18: “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén.” Seguramente luego de leer este versículo haya quedado impactado. Si es testigo de Jehová sabrá que al preguntarle sobre este versículo a algún compañero de su religión, no sabrá responderle o le acusará de estar revelándose contra su religión para lograr de esta manera que usted se quede sumiso creyendo a lo que ellos enseñan, pero como ven sus ojos a través de este versículo se dice claramente que Dios, el primero y el último, el eterno, el que vive para siempre, estuvo muerto. Esto quiere decir que Dios estuvo muerto pero que ahora vive para siempre. ¿A quién le hace recordar esto? ¿No es más bien a Jesús, el Verbo de Dios quien se hizo carne y habitó entre nosotros, el cual murió y resucitó y ahora vive para siempre? Así es, querido amigo testigo de Jehová. Jesucristo es Dios mismo quien se despojó de su gloria para venir a este mundo a morir por nuestros pecados, por quien somos salvos y estaremos eternamente con Él si le aceptamos como nuestro Señor y Salvador.
Curiosamente los testigos de Jehová dicen que a través de Jesús hay salvación, es decir, que Él es nuestro Salvador. Pero nuevamente nuestros amigos testigos de Jehová se encuentran entre la espada y la pared, pues las Escrituras dicen: “Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve” Isaías 43:11. Pero… si solo Jehová puede salvar, ¿por qué somos salvos a través de Jesucristo? Veamos en Lucas 2:11: “que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”. También vemos en Hechos 4:12 refiriéndose a Jesús dice: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. 2 Timoteo 1:10 añade: “pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo…”.
Clara y rotundamente las Escrituras enseñan que Jehová es el único que salva, y de igual manera enseña que Jesucristo es el Salvador. Como sabemos la Biblia ha sido inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16) por lo cual no hay errores en ella, es decir, el argumento de que hay un error no es posible, sino que a través de estos versículos podemos afirmar que si hay un único Salvador y este Salvador se ve reflejado en Jehová y en Jesucristo podemos entender que Jehová y Jesús son lo mismo, es decir, Dios.
La biblia es clara respecto a que Jesús es Dios, pero quizá a esta altura se plantee “está bien, entiendo que Jesús y Jehová son Dios, pero ¿cómo es esto posible?” La respuesta se encuentra en la naturaleza divina de Dios la cual refleja a un Dios trino, es decir, Dios en tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, a esto se le denomina trinidad. Como breve explicación pondremos un sencillo ejemplo ilustrativo para poder hacérselo entender. Supongamos que usted cocina un huevo. Luego de cocido usted decide romper la cáscara de dicho huevo y hacerla a un lado. Una vez tiene el huevo sin cáscara procede a separar la yema de la clara. De esta manera a usted le queda por un lado la cáscara, por otro lado la yema y por otro lado la clara. La pregunta es ¿cuántos huevos tengo? Uno solo. ¿De cuántas partes está compuesto? De tres. De igual manera la trinidad no enseña que haya muchos Dioses, sino que hay uno, y solo un Dios, el cual está compuesto por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Le invitamos a leer el artículo sobre la trinidad de Dios para lograr un mayor entendimiento de este asunto.

A través de este artículo esperamos haberle demostrado que lo que dice su religión es falso, ya que la biblia afirma que Jesús es Dios. Estoy seguro que luego de leer este material usted haya quedado con muchas dudas respecto a su religión, pero le asombrará saber que no es el único error grave, es por esto que le invitamos a leer los demás artículos que hemos redactado para que usted pueda conocer al verdadero Dios.

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