¿Existe el purgatorio?


La idea del purgatorio se basa en la supuesta existencia de un lugar de castigo donde las almas van a ser purificadas de sus pecados. Según el catolicismo existen tres lugares a los que una persona puede ir luego de morir: cielo, purgatorio e infierno. No obstante en La Biblia vemos que se registran únicamente dos lugares a los que una persona puede ir luego de morir, los cuales son el cielo y el infierno y podemos ver esta realidad por ejemplo en Mateo 25:46: “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”. Solo dos destinos, castigo eterno o vida eterna.

A través de las Escrituras vemos que el ser humano desde Adán y Eva han pecado por lo cual es merecedor del castigo de Dios. Sin embargo, vemos que el antídoto para esto es Jesucristo, quien vino a este mundo a morir por todos nuestros pecados. Veamos algunos versículos de la palabra de Dios.

Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Juan 3:18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Juan 3:36El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

Cuando un ser humano peca se hace inmerecedor de ir al cielo. El pecado es la causa que aleja al ser humano de su Creador. Pero Dios, conociendo nuestra naturaleza, creó un plan de salvación a través del cual salvaría a toda la humanidad, y este plan de salvación se llama Jesús. El Padre envió a su Hijo a morir por nuestros pecados para que ninguno se pierda sino que todos tengamos vida eterna. En los versículos que hemos citado dice que la persona que no cree en Él (en Jesús) será condenado pero el que sí cree tendrá vida eterna, porque al creer en Jesús, El nos limpia de todos nuestros pecados y no solo eso, sino que Dios mismo olvida cada pecado que hemos cometido (Hebreos 10:17). Es por este motivo que a través de Jesús, Dios nos ve como santos hijos de Dios, apartados del pecado, limpios y puros delante de Él. Es por esta causa que a través de Jesús si podemos tener la vida eterna, pero el que rehúsa creer en el Hijo será condenado y castigado eternamente.
Pero, ¿qué tiene que ver Jesús con el purgatorio? ¡Todo!, pues La Biblia se basa en la caída del hombre y la salvación que Dios le provee. El tema principal de las Escrituras y de la vida cristiana es que Cristo murió por nosotros y por su sangre somos salvos.

Es necesario hablar de Jesús ya que en las Sagradas Escrituras se nos dice que si creemos en Él somos salvos y sino somos condenados. No hay términos intermedios. No hay un castigo parcial o temporal. O somos salvos, o somos condenados.

El error más grave del catolicismo es no creer que Jesús pagó por todos nuestros pecados como lo afirma La Biblia (1 Pedro 2:24). Vemos que ellos rechazan esta idea, pues por ejemplo, los católicos ven la misa como la repetición del sacrificio de Cristo, siendo que Cristo se sacrificó una sola vez y para siempre: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” 1 Pedro 3:18.
El sacrificio de Cristo fue suficiente para cubrir todos los pecados de toda la humanidad. No se necesitan muchos sacrificios, ni realizar el sacrificio de Cristo en cada misa. El murió una vez y para siempre, y por su sangre derramada tenemos la vida eterna.

Pero tristemente los católicos no solo realizan misas, sacrificando a Cristo en cada una de ellas, sino que también creen en la existencia del purgatorio y una vez más vemos reflejada esta realidad. Si Cristo murió por todos nuestros pecados, ¿por qué habría necesidad de pasar un tiempo en un lugar de castigo para purificar nuestros pecados?. Querido amigo, esto es completamente antibíblico como hemos visto en todos los versículos mencionados. Si usted de corazón se arrepiente por sus pecados y le pide perdón a Dios, Él los perdona y olvida.

A fin de terminar con este punto, resulta interesante saber que el catolicismo promueve la realización de misas para pedir por esas almas que se encuentran en el purgatorio, pero claro que esto no es gratis, sino que por cada misa se le cobra a la persona que desea realizarla. El propósito de esta misa es que esa persona se purifique más rápido de sus pecados, por lo tanto, cuantas más misas sean realizadas más rápidamente saldrá la persona del purgatorio.
Si esto fuera así los ricos de este mundo tendrían ventaja al poder pagar gran cantidad de misas a favor de la persona fallecida y de ocurrir esto ¿sería Dios justo? ¡No!. Esta idea es absurda y sobretodo si usted estudia las Escrituras, y ve que Dios es un Dios justo, bueno y misericordioso, el cual jamás pidió dinero a cambio de su servicio.
Entonces, ¿cuál será el motivo de esta doctrina? Claramente lo fue y sigue siendo el que la iglesia se enriquezca a través de falsas esperanzas engañando a sus fieles desconocedores de las Escrituras.


Querido católico, es su decisión creer en un perdón parcial de Dios, o creer en las Escrituras y recibir el completo perdón y olvido de sus pecados, y no solo los de usted sino los de toda la humanidad. A continuación le dejamos algunos versículos en los cuales meditar y reflexionar.

1 Juan 2:2 “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”
Gálatas 2:21 “No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.”
Juan 3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”
Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”


Como reflexión final: “...ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús...”.
No hay condenación ni castigo para los hijos de Dios. ¡Acepte a Jesús hoy como su Señor y Salvador, reconociendo que El puede perdonar todos sus pecados y gozará de la eternidad en el cielo junto a Él!.

Volver

 

 

 

 

 

© RyS