La idolatría


Sin duda uno de los puntos más relevantes y antibiblicos del catolicismo es la adoración a imágenes, santos, vírgenes, entre otras. Comúnmente vemos a todos los católicos postrarse ante estas imágenes o estatuas, incluyendo a los papas que han estado a cargo de la iglesia católica, pero ¿qué dice La Biblia acerca de esto?

Éxodo 20:4-5No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”
Uno de los mandamientos de Dios fue la exclusiva adoración a Él y nada ni nadie más que El. El exige que solo a Él se le adore pues Él no comparte su gloria con nadie como lo dice Isaías 42:8 “ Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.”

Por otra parte, todo seguidor de Cristo rechaza rotundamente la adoración a otro ser que no sea Dios. Por ejemplo, en una ocasión Cornelio quiso adorar al apóstol Pedro. Dice La Biblia que Cornelio se postró a sus pies y lo adoró. Al ver este acontecimiento, Pedro inmediatamente rechaza ese acto diciendo que él también era un hombre (Hechos 10:25-27). ¿El papa romano acaso rechaza cuando alguien se le postra y lo adora como lo hizo Pedro? ¡No!, tristemente en su lugar acepta esa adoración robándole la gloria que solo a Dios pertenece.
Ahora bien, no solo el hombre rechaza la adoración sino que otros seres creados también lo hacen. Dice Salmos 8:4-5 que Dios creó al hombre un “poco menor que los ángeles”, pero lo maravilloso de esto es que aun los ángeles, siendo un poco mayor que el hombre también rechazan la adoración y nos dan la respuesta sobre a quién tenemos que adorar.
Miremos la reacción de estos seres gloriosos al recibir adoración:
Apocalipsis 19:10 “Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.”
Apocalipsis 22:9 “Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.
¡Adora a Dios querido católico!
Dios permitió que estos acontecimientos quedaran escritos, y no fue por casualidad, sino para mostrarle a la humanidad que ni el hombre, ni los ángeles, ni nada de este mundo merece la adoración del ser humano, sino Aquel que está sentado en el trono, el único y Todopoderoso Dios.


Recuerdo con claridad cuando en mi infancia junto a mi familia católica nos postrabamos ante una virgen, a la cual dejábamos nuestros deseos y peticiones (que por cierto, nunca fueron respondidas). Por más que quisiera, jamás podré olvidar aquellos momentos pero mucho menos podré olvidar que con el pasar de los años dejé de ser un niño y me convertí en un joven. Fue a mis 18 años que comencé a leer y estudiar las Sagradas Escrituras y para serle sincero querido amigo, nada en toda La Biblia me impactó tanto como ver el énfasis que Dios hacía en la idolatría. Recuerdo que pasaba horas leyendo el Antiguo Testamento y veía un profundo rechazo de Dios hacia esta práctica, mientras caía en cuenta que lo que había hecho en mi niñez era un pecado grave delante de Dios. Luego pasaba al Nuevo Testamento y seguía encontrando versículos sobre la idolatría y pude entender que esa práctica es antibiblica y que además es desagradable delante de Dios. Querido amigo, si usted ha leído La Biblia, verá que el pecado mas narrado es el de la idolatría. Vez tras vez el pueblo de Dios le daba la espalda al Creador y se creaba imágenes a las cuales terminaba adorando. Luego Dios levantaba un rey el cual prohibía y destruía todas las imágenes de adoración, pero al morir este rey se volvía a levantar otro, el cual volvía a fomentar la idolatría en la nación de Israel. ¡Era impactante leer como Dios detestaba este pecado! Yo nací, me crié y crecí creyendo que adorar imágenes no tenia nada de malo, pero al escudriñar las Escrituras caí en la realidad de que había cometido un error.
Amigo católico, yo le invito a que lea La Biblia. En ella se encuentra toda la verdad. Todo lo que usted quiera saber acerca de Dios está allí escrito. No se deje llenar la cabeza de costumbres humanas, de tradiciones y prácticas sin fundamento bíblico. Pero le dejo una pregunta para reflexionar. ¿Para qué pedirle un deseo o adorar algo que fue creado, que se puede caer y romper, algo que no habla, que no se mueve, que solo es un pedazo de material, pudiendo pedirle tantas cosas a Dios que es eterno y Todopoderoso? ¿A quién será más sensato pedirle algo? ¿a lo creado o al Creador?


Algunos católicos afirman que la prohibición de adorar imágenes era solo en el Antiguo Testamento y que eso ya no es válido para los días de hoy. Sin embargo veamos algunos versículos del Nuevo Testamento para desmentir esa afirmación.
1 Corintios 10:14 “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.”
1 Juan 5:21 “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.”
1 Corintios 6:9 “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,”
Hechos 17:16 “Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría.”
La lista de versículos es larga, pero por temas de espacio no nombraremos todos. No obstante creemos que con esos versículos es más que suficiente para refutar la falsa idea de que la prohibición de la idolatría era solo para el Antiguo Testamento.


Y por último para terminar este resumido estudio, es interesante plantearse lo siguiente:
Si fuera correcto adorar imagenes, ¿por qué Dios no se mostraría en forma de imagen para ser adorado? Si esto fuera correcto Dios se hubiera revelado de esa manera, sin embargo vemos que Dios no lo quiere así.
Como reflexión final le dejamos el siguiente versículo el cual hablará a su corazón.

Deuteronomio 4:15-16El día que el Señor les habló en Horeb, en medio del fuego, ustedes no vieron ninguna figura. Por lo tanto, tengan mucho cuidado de no corromperse haciendo ídolos o figuras que tengan alguna forma o imagen de hombre o de mujer

Deseamos que este material haya sido de bendición para su vida y que le haya quitado la venda de los ojos. Para culminar con este estudio le invitamos a que lea el Salmo 115 completo, el cual habla explícitamente de los ídolos y Dios. Si alguna duda le quedaba le aseguramos que al leer este salmo se le irá.

¡Adora a Dios!

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