Si Dios es todopoderoso ¿por qué no quita la maldad de este mundo?


¿Acaso Dios no tiene el poder para quitar el pecado?
Como es por todos sabido, uno de los atributos de Dios es su poder. El es todopoderoso, es decir que su poder es infinito, no tiene límites.
Ahora bien, que Dios tenga todo el poder de hacer lo que El desee no quiere decir que quiera o “pueda” hacerlo. ¿A qué nos referimos con esto? Dios posee muchos atributos además de su poder ilimitado. Se dice de Él, entre otras cosas, que es perfecto.
A diferencia de nosotros, Él no comete errores, y por tanto, a pesar de tener el poder no realizara determinadas acciones.
Por ejemplo, Dios no puede hacer que el mal se convierta en bien o que Él, como Dios, deje de existir. ¿Pero acaso no tiene el poder para hacerlo? Sí, y precisamente por eso es que no lo hace, porque no puede cometer errores o ir en contra de sí mismo. Eso solo lo hacemos los seres humanos.

Supongamos que tenemos en nuestra mano un dulce que contiene veneno. Está en nuestra mano, a nuestro alcance. Tenemos el poder para comerlo sin que nada ni nadie nos lo impida. No obstante ¿quien se comería algo envenenado para luego morir? ¿Significa esto que no tenemos la potestad para hacerlo? No. No obstante, no lo haremos porque sería algo ridículo e ilógico. Y si nosotros, seres imperfectos, pensamos de esta manera, debemos entender que el único ser perfecto, es decir, Dios, no hará determinadas cosas porque iría en contra de sus demás atributos.


Si Dios tiene el poder para hacerlo ¿por qué no lo hace?
Cuando Dios nos creó nos dió la capacidad de tomar decisiones, de elegir el bien y el mal.
Esto quiere decir, que por el simple hecho del libre albedrío debe existir la maldad.
O elegimos lo bueno, o elegimos lo malo. Si solo tuviéramos para elegir lo bueno entonces ya no sería libre albedrío, y por tanto no sería razonable tener la capacidad de tomar decisiones.

Esto no quiere decir que Dios haya creado el mal para que pueda haber libre albedrío. Dios simplemente decidió darnos esa capacidad que a Él mismo pertenece, la capacidad de elegir y tomar decisiones.
Una vez Dios da esta capacidad, el problema recae sobre el ser humano, ya que es éste quien ahora debe utilizarla, y vemos que desde Adán y Eva se ha hecho mal uso de la misma.

Pero ¿por qué Dios no nos creó sin libre albedrío? Porque entonces no existiría la humanidad, más bien seríamos como robots o computadoras que solo reciben instrucciones y las cumplen. Y, sincerandonos, ¿quién hubiera querido ser así?.

¡Entonces nos podría haber creado con libre albedrío pero sin que el mal exista! Recaemos en lo mismo de antes. Para poder tomar decisiones deben haber al menos dos opciones. En nuestro caso, cada día de nuestras vidas tenemos que tomar decisiones que involucran el bien y el mal. Por lo tanto no puede existir libre albedrío si no existe la posibilidad de elegir. Claro que no es correcto elegir el mal, pero la opción tiene que estar, sino caeríamos en una contradicción.
Además, si Dios nos hubiera quitado nuestro libre albedrío nos privaría, entre otras cosas, de amar, que es la expresión máxima de lo bueno. De hecho, La Biblia exalta al amor por sobre todas las cosas y dice que el amor cubrirá multitud de faltas y que no hay nada mayor que el amor.
Y ¿cuál fue la máxima expresión de amor? Jesús, al morir en la cruz por nosotros. Él lo hizo por amor.


Por lo tanto, sería una contradicción de Dios quitarnos lo más preciado de este mundo, la capacidad de amar, solo para que no exista el mal. Y esto no quiere decir que Dios sea el culpable del mal. El cumplió con su parte al crear todo bueno. Quien falló y permitió la maldad fue el hombre.


No obstante, la voluntad de Dios es desaparecer el mal y lo hará cuando llegue el fin del mundo.
En el cielo no existirá nunca más el mal, porque ya habremos utilizado nuestro libre albedrío en este mundo, ya que Dios a todos nos dio la libertad de escoger dónde pasaremos nuestra eternidad.
El cielo será el lugar para aquellos que hayan escogido el bien durante su vida, es decir, hacer la voluntad de Dios y obedecerlo.
Los que desobedecen a Dios siguen escogiendo el mal, como lo hicieron Adán y Eva al pecar, y por lo tanto, no podrán disfrutar del privilegio de un paraíso sin maldad.

¿Y tú qué eliges, el bien (obedecer a Dios) para ir al cielo o el mal (desobedecer a Dios) para ir al infierno?

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