En conclusión, ¿Dios existe?


A lo largo de la historia gran porcentaje de la población mundial de todas las culturas y civilizaciones, en todos los continentes, han creído en la existencia de Dios o en algún ser superior al hombre mismo.

Sin embargo, muchos de los que no creen en la existencia de Dios colocan la responsabilidad sobre aquellos que si creen, para que de alguna manera ellos mismos prueben que El existe.

Hemos visto una gran cantidad de argumentos con peso científico contundente, así como argumentos lógicos que prueban la existencia de Dios. Éstos confirman lo que la Biblia declara en Salmos capítulo 19, versículos 1 al 4: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras”.

Los avances científicos nos han permitido conocer desde la inmensidad del universo y las maravillas de la naturaleza, hasta la complejidad de una célula, y todas ellos apuntan hacia un Creador, Dios.

La Biblia declara que no existen excusas para no creer en Dios: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Romanos 1:20).

Sin embargo, más allá de los grandes avances científicos que han confirmado la existencia de Dios, el hecho de creer en Él o no, es una cuestión de fe. A pesar de todas las evidencias existentes que apuntan a un Dios creador, todavía existen personas que niegan su existencia. La Biblia lo declara de esta manera: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmos 14:1).

Las evidencias existen y están al alcance de todos, pero está en la voluntad de cada uno, aceptar o no esas pruebas y creer.
La Biblia dice que “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

La fe es el medio que Dios escogió para que la gente pudiera acercarse a él. Jesús le dijo a Tomás “porque me has visto, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29).

Una de las principales razones por las cuales las personas aún admiten que no hay Dios, es el rechazo a admitir su condición pecadora y su necesidad de perdón, evadiendo de esta manera su responsabilidad hacia Él.

La Biblia dice “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23) “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Romanos 6:23).

Si Dios existe, entonces el hombre es responsable por sus acciones ante Él. Si Dios no existe, entonces el hombre podría hacer lo que quisiera sin tener que preocuparse porque Dios lo juzgará en el día final. Esa sería una de las principales razones por la que muchos se aferran a teorías evolucionistas y ateas, dándose una alternativa diferente. Sin embargo, ningún concepto humano puede, ni podrá jamás contradecir la existencia de Dios. El hecho mismo de que muchos intenten de manera tan agresiva en refutar su existencia es un argumento más para su existencia.

Por último, tenemos el argumento de la experiencia personal. Aquellos que han creído en Dios y han recibido su perdón, han experimentado paz y gozo inigualable a otra experiencia humana terrenal. Muchos que por sus conductas han generado un perjuicio a la sociedad y a sus familias, han cambiado radicalmente sus estilos de vida y su forma de ser, de manera que han contribuido positivamente a la sociedad, únicamente por aceptar a Dios tal como las Escrituras lo presentan y haber tenido una experiencia personal con Él. Estos cambios son muy superiores a los que las terapias humanistas han conseguido, porque han generado cambios duraderos en el interior del ser humano que se ha rendido a Dios.

En base a todos estos argumentos, de carácter lógico, científico y personal, no podríamos dejar lugar a dudas en cuanto a la existencia de un Dios creador, todopoderoso.

La pregunta que le hacemos es la siguiente: ¿Está dispuesto a aceptar la existencia de Dios hoy?

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